Sentimientos y otras dificultades

Licencia Creative Commons Sentimental Man por Walter Raymond se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Basada en una obra en https://hombresentimental.wordpress.com/. Todos los Derechos Reservados.

Los hombres son inconstantes en el amor. Esta premisa suele ser aceptada como ley natural e inmutable por la gran mayoría del universo femenino. Consideran, además, que esa inconstancia masculina es la culminación de una minuciosa y solapada estrategia de seducción y abandono. La mayor preocupación, y ocupación sentimental femenina, pasa por detectar los signos y síntomas de esa siniestra confabulación masculina en su contra. Creo, que al persistir en esa tesitura se dilapidan enormes cantidades de energías emocionales y físicas. Es como tratar de detener la llegada del invierno pegando hojas en las ramas de los árboles.

Relaciones placenteras

Está muy claro que tanto hombres como mujeres aspiramos a lo mismo de una relación. Los adjetivos más utilizados para definir una relación sentimental ideal son placentera, plena, linda, agradable y estimulante, en una larga lista. Hasta ahí llegan las coincidencias. Las divergencias aparecen cuando se pretende imponer la propia intensidad emocional y dinámica sentimental al otro.

Yo le duro tanto como usted me cuide, leí una vez, y me parece una acertada definición. La duración de una relación placentera estará dada siempre por el tiempo que dure la intensidad y reciprocidad de las emociones que la originaron. La amplitud temporal puede abarcar desde una sola noche hasta decenas de años. Lo valioso será lo vivido en plenitud, el resto será desgaste innecesario.

No sos vos, soy yo

Es así que tanto hombres como mujeres coincidimos en nuestras aspiraciones sentimentales. Sin embargo, no somos capaces de vivir relaciones en plenitud y armonía. Creo, que podrían llegar a ser tres las razones confluentes, y aportadas por los dos integrantes, del vínculo que contribuirían al mal resultado final: especulación, cobardía e inmadurez sentimental.

La especulación siempre es fría. Se especula cuando se planea una relación en función de las necesidades emocionales de una persona. Puede ser para sentirse menos sola/o, para “aparentar” una supuesta “normalidad” ante amistades o familia, por motivos económicos, por necesidad de dominación o funcional (que otro cumpla alguna función de asistencia) o quién sabe cuantas otras barbaridades más existen. Destaco una cuya sola mención suele aterrorizar a los hombres; quiero una relación para siempre… ¡glup!

La cobardía es de casi exclusividad masculina. En general, no somos capaces de expresar con sinceridad lo que nos gusta, queremos o pretendemos de una relación. Decir que sí cuando es no, es mucho más sencillo y sin complicaciones que razonar y conversar sobre nuestras emociones. Porque razonar, y compartir el resultado, implica dejar expuesta nuestra vulnerabilidad y reales sentimientos. La cobardía y la especulación se unen cuando un hombre no es capaz de decirle a la mujer que la quiere para la cama, y poco más que eso. Qué, además, ella no le gusta y por eso la relación durará hasta que consiga otra con mejores atributos.

La inmadurez sentimental es compartida, pero se evidencia un poco más del lado femenino. La necesidad de estructurar una relación en función de parámetros heredados, modelos sociales predominantes y necesidades emocionales no resueltas, es una de las mayores dificultades para relacionarse. Prima, en este caso, el concepto de víctima de los hombres. Si la anterior, o anteriores parejas, le dejaron una carga emocional muy pesada, exigen adaptación a una serie de requisitos, usos y costumbres o ciertos parámetros de sumisión como si esos excesos fueran a reparar el daño infringido por otros colegas. ¡Patético!

Plenitud y amplitud

Entiendo que sería mucho más sano relacionarse desde las emociones que la otra persona promueve y estimula en nosotros. Sin especular y sin preceptos que intenten encorsetar algo tan etéreo, lábil e intangible como son los sentimientos. Aprender que lo mejor que dejamos y obtenemos de nuestras relaciones son momentos placenteros y lindos recuerdos. Tener la valentía y entereza de saber, y entender, cuando en esa relación se produzca el natural declive. Dejar en el pasado las malas experiencias, aprender de ellas y ser capaces de renacer cada día. Ser felices por el solo hecho de ver esa sonrisa franca en ella. Algo parecido al amor, ¿verdad?

 

 

Artículo exclusivo para Viva Fifty, pulse sobre la imagen para acceder al contenido.

Artículo exclusivo para Viva Fifty, pulse sobre la imagen para acceder al contenido.

Fractura de pene, cómo y por qué

Es algo difícil de imaginar pero el pene se puede romper. Lo cierto es que todos los hombres tienen la posibilidad de sufrir un episodio de este tipo debido a movimientos bruscos o posiciones sexuales de riesgo. Quienes han sufrido algo tan traumático afirman haber escuchado un sonido seco, como un chasquido, y sentido un fuerte dolor con inmediata pérdida de la erección. Artículo exclusivo para Viva Fifty, leer más…

vivafifty_logoColor_Slogan

separador2

 

 

Artículo exclusivo para Viva Fifty, pulse sobre la imagen para acceder al mismo.

Artículo exclusivo para Viva Fifty, pulse sobre la imagen para acceder al mismo.

Cómo enamorar a un hombre mayor

Si pretender enamorar a un hombre mayor debes saber que no es una empresa sencilla. Los hombres mayores han vivido diversas experiencias amorosas a lo largo de su vida y no se conmueven con facilidad. Son cautelosos con sus sentimientos y han aprendido a conocer a una mujer con solo mirarla a los ojos. Pero, si tu eres lectora de Viva Fifty tienes una gran ventaja ante tus potenciales competidoras. Aquí te contamos dos secretos para enamorar a un hombre mayor de 50 años. Síguenos en Viva Fifty.

vivafifty_logoColor_Slogan

 

Sentimental ManEl sutil, delicado e inasible atardecer

Creo que la intensidad y manera de vincularse afectivamente de las personas sufre variaciones a lo largo de la vida. No soy científico ni estudioso del tema, solo me intereso en la manera en que vivimos, sentimos y nos relacionamos con los demás.

El transcurrir del tiempo nos aporta experiencias de vida que van ajustando o modificando nuestra visión del mundo, de las personas, de las relaciones y de nosotros mismos. Es entonces que surge la duda sobre si no nos estaremos equivocando al pretender relacionarnos o amar como si esas emociones fueran únicas e inalterables a través del tiempo. No me refiero a la vehemencia sexual, que si está claro que sufre modificaciones, lo que me pregunto es si la manera de reflejar amor también sufre alteraciones en su calidad e intensidad a través del tiempo.

Esta incógnita surge a partir de la recurrente queja femenina sobre que los hombres tendríamos “miedo” de asumir compromisos afectivos. Ese tipo de situaciones genera la mayor parte de los conflictos sentimentales en las relaciones humanas + 50. Por lo tanto, planteo esta hipótesis y discusión sobre el tema. No tengo todas las certezas, si tengo manojos de preguntas cuyas respuestas casi siempre nos llevarán a nuevas preguntas.

Nos necesitamos

El rol femenino ha representado en la historia de la humanidad un aporte de equilibrio y razón contrapuesto y complementario al ímpetu masculino. También, y al mismo tiempo, ha actuado como sutil freno y delimitación del espíritu masculino. Ni una ni otra cosa es buena o mala en si misma, simplemente es así. Se ha podido determinar que la organización social básica en los primeros grupos de homínidos era de hembras con sus crías y varios machos proveedores a su alrededor. Ellas, y sus crías, representaban el núcleo fundamental de ese agrupamiento social. Sin ellas, los machos se hubieran desperdigado por la pradera y ellas hubieran sido fácil presa de los depredadores. En definitiva, nos necesitamos para vivir y creo que estamos hoy acá por esa manera de natural de complementarnos.

Sensaciones divergentes

La innata voluntad gregaria de ellas, y el también innato espíritu emprendedor masculino colisionan una vez más, y miles de años después, en la clásica acusación femenina de “toco y me voy”, (“Touch and go” queda más fino, parece). Es entonces que surge la incógnita; si los hombres somos capaces de conformar largos noviazgos, parejas, casamientos, familias y otras conformaciones sociales en determinadas etapas tempranas de nuestras vidas, por qué somos tan reacios a integrar esas mismas estructuras sentimentales en la etapa madura mientras ellas continúan con la misma actitud gregaria.

Ya he descrito en “Machos alfa en decadencia”, la situación que después de los 50 años de edad, más o menos, la gran mayoría de los hombres serán comparados y/o reemplazados por especímenes más jóvenes, poderosos o mejores proveedores. Es la ley de la vida, así es de simple y ocurre en la naturaleza a cada momento. Ante esa situación, los varones desplazados tienen dos únicas posibilidades; languidecer o esmerarse para sobrevivir en un mundo algo más complejo y hostil. Me pregunto si no será esa circunstancia la que genera en los varones del segundo grupo la reaparición del espíritu emprender adormecido por años de letargo emocional.

Transcurrir o evolucionar

Si pudiéramos realizar un estudio entre aquellos hombres que eligen languidecer y los que se esmeran, intuyo que sería posible encontrar entre los primeros a aquellos permeables a la influencia gregaria femenina. Entre los segundos, a los abominables y escurridizos hombres casi imposibles de “acollarar”. Quizás, se podría estar forzando la natural tendencia de un sector masculino al exigirles que para relacionarse deban integrar estructuras sentimentales que no se ajustan a su naturaleza.

Acaso, al persistir en componer esas estructuras sentimentales que fueron muy importantes y útiles en otra etapa de la vida para ser aceptados socialmente y para la crianza de los hijos, podría estarse actuando como autómatas sentimentales al pretender que la manera de expresar amor sea algo único, inmodificable e inalterable a través del tiempo.

El tiempo que dura una relación, ¿es proporcional a la intensidad con la que se vivió ese romance? ¿Se ama igual y tiene la misma finalidad el amor a los veinte años que a los sesenta? Surge la duda sobre si no estaríamos actuando como rebaño acatando ciertos mandatos sociales que no se ajustan a la realidad de las personas. ¿Dónde quedó nuestro libre albedrío? Ese que según algunos mitos nos habría expulsado de hipotéticos paraísos.

Que pasaría si…

Que pasaría si descubriéramos que el amor cambia con el transcurrir del tiempo. Cómo nos veríamos a nosotros mismos si nos damos cuenta que los hombres mayores aman con una calidad diferente que quienes están exigidos por torrentes hormonales y acuciados por necesidades sociales de aceptación y económicas de seguridad. Que pasaría una vez que, más o menos liberados de esas cargas, descubrimos que nuestros cuerpos y mentes se han amoldado a nuevas maneras de sentir y que aún no hemos tomado conciencia de ello. También, que pasaría, si ellas llegaran a darse cuenta que podrían estar actuando bajo el influjo de preceptos sociales y morales que no representarían su realidad.

Será que en el atardecer de nuestras vidas descubrimos nuevas sensibilidades que no sabíamos que estaban ahí o que, simplemente, surgieron con el tiempo. Será que debiéramos dejarnos ser.

Sentimental Man

Pulse sobre la imagen para acceder al artículo completo.

Pulse sobre la imagen para acceder al artículo completo.

Pulse sobre la imagen para acceder al artículo completo en Viva FiftyNuestras abuelas denominaban “galanes maduros” a los hombres mayores que intentaban seducirlas. Hoy, esa denominación ha perdido vigencia ante el ímpetu de los hombres que amplían naturalmente su vida afectiva y sexual más allá de la supuesta e imprecisa frontera de la andropausia. Y ¿qué hay de la vida sexual después de los 50? Mucho, distinto y de alta calidad. Te contamos solo 3 de las muchas razones por las cuales te resultará exquisito relacionarte sexualmente con un hombre de 50 años o más. Leer más…

Exclusivo para:vivafifty_logoColor_Slogan

 

 

 

separador2

Sentimental ManHombres abandonados

Hemos visto que la finalización de una relación sentimental es la culminación de un proceso que podríamos llamar de “desamor” en uno de los integrantes de esa relación. También, que en la persona aún enamorada, al enterarse de la no correspondencia de su ser amado, se desencadenan una serie de desajustes emocionales hasta que su cerebro logra morigerar esos efectos aportando nuevos estímulos y sensaciones placenteras.

Abundan los artículos con consejos, sugerencias y recomendaciones para superar la crisis post ruptura para las mujeres, pero nada para los hombres. Sin embargo, los hombres sufren igual que las mujeres el desamor. Desde Sentimental Man intentamos reparar esa carencia. Aquí van, entonces, siete consejos para superar ese tan doloroso trance:

Trátela con cariño

Escúchela y atienda sus palabras y emociones. Tenga presente que también ha tenido que pasar por un doloroso proceso previo de aceptación íntima de su desamor y luego asumir la valentía de decírselo. No se comporte como un energúmeno. Valore su sinceridad y tenga presente que hasta hace dos minutos usted la quería como a ninguna.

No le crea sus argumentos

Todos sus argumentos tendrán una doble finalidad; justificar de manera contundente e inapelable su decisión y de paso dejarle un voluminoso paquete de culpas sobre que usted no supo cuidarla. En realidad, ella dejó de quererle hace rato. Le llevó un tiempo hasta que se dio cuenta de ello, luego tuvo que superar la aceptación íntima del desamor y más tarde, se tomó todo el tiempo para decidirse a decírselo. En esta última parte se dedicó a reunir argumentos, la mayoría falaces, inconsistentes y rebuscados. Recuerde que esos mismos defectos que hoy le enrostra son las virtudes que tanto le encantaban al principio. Escúchela pero no le crea.

Déjela ir

No importa todo lo importante que ella ha sido y es aún para usted. No importa todo lo que usted aún la quiera. Si ella decidió irse es lo mejor que les puede pasar a los dos. De nada serviría que se quede sin amor. Las cosas se pondrán cada vez peor y todo terminará de malas maneras. Abra su mano y déjela ir. Recuerde que las buenas personas nos suelen acompañar solo durante un trecho del camino, nada más. Retenga de ella lo mejores momentos que le ha dado y olvide lo malo. La vida le compensará.

Sufra

No se prive de sufrir. Llore, angústiese, golpeé las paredes, no duerma, no coma y sienta que el mundo se esfumó debajo de sus pies, entre otras tantas cosas que se le pueden llegar a ocurrir. Si se siente muy varoncito hágaselo saber. No hay desmedro para un hombre enamorado en mostrarse vulnerable ante la mujer que era el destino de su amor. Expresarle su descenso a los infiernos sentimentales no le hará menos hombre y ella sabrá, tarde pero lo sabrá, realmente cuanto le quería. Eso si, no intente recomponer la relación y mucho menos pedirle que regrese. Si lo hace, ella se sentirá fortalecida y le volverá a negar, esta vez con mayor firmeza.

Sin rencores

Claro que a usted le gustaría decirle varias cosas, pero aguante, sea hombre. Un buen ejercicio para superar el rencor es poner todo lo malo que encuentre de ella en un imaginario montón a la izquierda. Ahora, ponga en un imaginario montón a la derecha todo lo bueno que le dio durante el tiempo que duró la relación. Sin dudas que el montón de la derecha será el más voluminoso. Eso servirá para superar sus rencores. Lo bueno puede más que lo malo.

Dedíquese a usted

Hemos visto que el dolor sentimental es muy profundo, intenso e insoportable. Para ayudar a su cerebro a superarlo haga aquellas cosas que le den mucho placer. Por ejemplo, si le gusta ejercitarse hágalo con intensidad. Si es artista, obrero, campesino o empleado encare su tarea con una dedicación superior. Haga cosas que requieran de una gran atención y dedicación.

Agradezca

Sus heridas emocionales ya están cicatrizando. Es momento de agradecer. Agradézcale que le haya dado la posibilidad de explorar el mundo que se desarrollaba en torno suyo y el amor no le dejaba ver. Nuevas emociones, nuevas relaciones y también nuevas rupturas. Pero esta vez, usted ya sabe como manejar la situación. La próxima vez será diferente, ¡ánimo!

Nota: todo el contenido de Sentimental Man es original. Usted recuerde que este artículo lo vio aquí por primera vez. Toda réplica, copia y refrito posterior será producto de los vampiros intelectuales y no de la creatividad.

Sentimental Man

Sentimental Man

El desamor

Finalizar un vínculo sentimental es un hecho natural en la vida de las personas. La causa es el desamor de uno de los dos integrantes de la relación afectiva. El desamor, al igual que el amor, son procesos que ocurren en nuestro cerebro. No es instantáneo, los amores y desamores requieren de condiciones objetivas propicias previas para que ocurran. En general, esos procesos mentales se producen de manera inconsciente. Es decir, la persona no se da cuenta que se está “desamorando” del otro.

No sos vos, soy yo

Cuando alguien “siente” que “algo no anda bien” en esa relación es que el proceso pasó a ser consciente. Por lo tanto, cuando el amor de uno de los dos se termina es que el amor se terminó para los dos porque el amor romántico solo existe si es recíproco. Entonces será cuestión de tiempo y de oportunidad, y también de valentía, tomar la decisión de transmitirle a la otra parte la novedad.

El impacto emocional que se produce en una persona enamorada el enterarse que ya no es correspondida, continúa siendo una de las situaciones más difíciles de superar. De hecho, “…las pasiones, como llamaban a las emociones los antiguos griegos, son las que nos relacionan con nuestra evolución como especie y, a la vez, nos hacen únicos en el reino animal” Facundo Manes, Usar el cerebro de Editorial Planeta.

Esto que me pasa

El amor, desde el punto de vista neurocientífico, es una experiencia que involucra masivamente los sistemas cerebrales de recompensa. … El amor modifica nuestro cerebro. … También se observó que el amor está relacionado con algunas activaciones específicas en las áreas del cerebro que median funciones cognocitivas complejas, como la cognición social, la imagen corporal y asociaciones mentales que se basan en experiencias pasadas”. Facundo Manes, Usar el cerebro de Editorial Planeta.

El amor no correspondido

Cuando el amor no es correspondido, todo lo anterior falta. Es entonces que se produciría un fuerte desajuste en algunas áreas del cerebro que denominamos “sufrir por desamor”. El Dr. Facundo Manes explicaba en una de sus conferencias, que en esas circunstancias, se produciría una especie de falta de respuesta desde las áreas cerebrales estimuladas por el sentimiento de amor (porque éste ya no existe). Eso desencadenaría toda la serie de dramáticas situaciones del sufrimiento sentimental que se conocen. De inmediato, es el mismo cerebro el que se esmera en “reparar” ese desajuste disparando otros estímulos placenteros que ayuden a “calmar” el dolor emocional. Es así que el ejercicio físico intenso, la ocupación concentrada en diversas tareas, viajar y tantas otras alternativas ayudan a morigerar la falta de amor.

Todo esto, que parece demasiado denso, es solo para fundamentar el próximo artículo denominado Hombres abandonados.

Representación del mito de Prometeo encadenado.

Representación del mito de Prometeo encadenado.

Relaciones invertidas o el mito de Prometeo encadenado

La tecnología y el concepto de virtualidad son parte indisoluble en la vida de las personas nacidas en los últimos veinte años. Desde muy pequeños aprenden a comprender y utilizar todo tipo de elementos electrónicos, desde teléfonos celulares hasta computadoras. Para los mayores, la incorporación de la tecnología en sus vidas y la noción de virtualidad, representan quizás, los mayores enigmas de la vida moderna. En ese contexto resulta casi lógico que muchos adultos mal utilicen los recursos tecnológicos y otros se queden puertas afuera.

Recostados ante la pantalla

En “Sitios de citas” habíamos abordado el tema de las oportunidad de acercamiento y oportunidades de relación para los súper 50. En el artículo, visualizábamos que ante la falta de alternativas válidas para conocerse y relacionarse, la abrumadora mayoría confluía, muchas veces a desgano, en los sitios de citas en Internet.

El acceso a la virtualidad sentimental aportó ventajas y también algunos malos hábitos en los súper 50. Todo avance, sea social, tecnológico u económico, representa oportunidades y desafíos. La buena o mala utilización y adaptación a esos avances dependerá siempre de la actitud de las personas con acceso a ellas. Es así que entre los vicios o malas costumbres de la virtualidad sentimental se destacan la impunidad, simulación, proliferación de mentiras, seudo psicología y el“achanchamiento”. Aquí permítanme este neologismo descriptivo e inspirado en la cultura campera del Río de la Plata. Describe la tendencia de los cerdos voluminosos a recostarse durante horas y hacer muy poca otra cosa.

Relaciones invertidas

Tal señaláramos oportunamente, corresponde al ámbito individual el manejo de esas situaciones. En Sentimental Manaportamos una visión global de los temas que nos convocan. Intentamos una mirada crítica que estimule la discusión, la toma de conciencia y actitud constructiva. Pero, entendemos que corresponde detenerse a detallar otro aspecto de la virtualidad que aún no ha sido descrito y que hemos denominado relaciones invertidas. Invertidas porque se invierte la modalidad más segura y tradicional para relacionarse que es verse y gustarse.

Ejemplo: en la vida real, una mujer y un hombre se cruzan en un andén, comercio, trabajo o cualquiera de los ámbitos sociales en que suelen moverse. Si surgiera atracción mutua se mirarán, sonreirán e intentarán el acercamiento. Cuando esto se da, es porque el varón quedó subyugado ante su belleza, estilo y personalidad. Ella, encantada ante la prestancia del recio varón que la corteja.

Después, en algún momento de la incipiente relación, el varón se entera de su nombre, edad aproximada, que vive en Versalles, que tiene dos trabajos, cuatro hijos, que fuma demasiado, que es casada y que el marido es muy celoso y suele andar armado, entre otros detalles. Ante el cúmulo de descubrimientos el abrumado hombre solo atina a preguntarle; “…lo del cigarrillo, ¿lo podrás manejar?”

Diferencia trascendental

¿Por qué ese solo detalle le interesa al galán? Porque esa mujer le sedujo desde su actitud, personalidad y belleza personal. Él quedó prendado por como es ella y no por su historial. Es a ella, tal como es, a quien le dedica sus mejores sentimientos. El resto, su contexto, lo podrá manejar o no y eso dependerá de cada hombre.

En cambio, en las relaciones digitales el hombre es atraído por unas fotos certeras. A través de una breve lectura e intercambio de correos se entera de casi todos los detalles de esa mujer. Si a pesar de ello se da el encuentro, puede ocurrir que la bella dama no le mueva nada. ¡Catastrófico! Durante días o semanas detrás de esa fantasía ideal y de pronto, ¡plop! No salen conejos de la galera y la magia se esfumó. Esta es, en resumen, la nueva tragedia que trajo la virtualidad a nuestras vidas. Invertir usos y costumbres que aseguran un mejor cálculo de probabilidades a cambio de una cómoda y reposada selección digital de perfiles.

Epílogo

No vale quejarse. Este aspecto resulta insalvable y forma parte indisoluble de la virtualidad. Quien persista en ese tipo de relaciones, como única manera de acercamiento, estaría condenado tal como Prometeo encadenado, a que le devoren el hígado día tras día mientras que por las noches le vuelve a crecer.

 

 

 

 

Sitios de citas

Y bue, es lo que hay…”, dice la bella dama con cara de resignada.

Uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el segmento de los mayores de 50 años de edad es la manera de encontrarse y relacionarse sentimentalmente. Los sitios de citas o búsqueda de pareja en internet, parecieran haberse convertido en casi la única opción válida para el sector ante la escasez de propuestas alternativas atractivas.

Un guiño en la noche

Esos sitios, recrean modelos que ya han resultado exitosos en Estados Unidos y Europa. En líneas generales, funcionan adecuadamente aunque es habitual escuchar a usuarios y clientes expresar su disconformidad en cuanto al tipo y calidad de las respuestas obtenidas. En ese sentido, creo que la compositora Eladia Blázquez, supo definir con absoluta claridad el problema en “Somos como somos”. Entiendo, además, que las razones del desencanto son mucho más profundas que los desencuentros individuales y estarían relacionadas más con la falta de opciones válidas al momento de relacionarse.

Caballero, ¿qué pretende usted de mi?

Los sitios de citas, al funcionar casi como un monopolio, inevitablemente masifican. Veamos, si en su barrio existe una sola panadería y allí le atienden mal, usted protesta pero termina yendo igual. En cambio, si tuviera cuatro o cinco opciones, olvida ese comercio y concurre a otro donde se le considere mejor. Es lo que ocurre con los actuales sitios de citas. La satisfacción de la mayoría de los usuarios y clientes solo será alcanzada cuando, ante un abanico de opciones, puedan decidir cual de ellas resulta más atractiva. Actualmente no hay segmentación porque igual, tarde o temprano, usted terminará volviendo a esos lugares.

Boletos, pases y abonos

Otras alternativas, que también fueron surgiendo, fracasaron por falta de delicadeza y mercantilismo voraz. Sometían a los concurrentes a una exposición inútil, humillaciones y vergüenza. El solo hecho de anunciar “fiesta para solas y solos” es francamente degradante, suena a voceo de feria dominical. El segmento de los mayores de 50, o super 50 según nosotros, aún no ha sido considerado adecuadamente por los creativos, inversores y emprendedores locales. Aún no se ha comprendido su importancia económica y por eso se le masifica. No saben que hacer con nosotros, esa es la verdad.

¿Estudias o trabajas?

Entonces, ¿qué pasa que no somos capaces de crear nuestros propios ámbitos? Por ejemplo; volver a la galantería callejera, tan degradada hoy por la guarangada. También, superar estigmas sociales y estupideces personales para aceptar miradas, galanteos y otros signos de intentos de aproximación. Se debe saber que muchos hombres callan su admiración ante el riesgo de un escándalo o cachetazo público. Tomar los espacios públicos, eventos, transportes, entre otros, para mirar y ser mirado. Expresar y recibir, intentar y ser intentado. Además, están los sitios de citas, claro.

Machos Alfa en decadencia.

Machos Alfa en decadencia.

Machos alfa en decadencia

O carta de un león a otro, (homenaje a Chico Novarro).

Si usted es un hombre que sobrepasa los cincuenta años de edad, prepárese. En los próximos años usted será comparado y/o reemplazado por especímenes más jóvenes, más robustos, más impetuosos o que aporten una mayor seguridad. Esta afirmación no es producto de una encuesta o estudio de alguna universidad, es solo una atenta observación de la vida animal.

Nada es para siempre

En la naturaleza, los machos alfa dominan la escena de manera inapelable durante un cierto período de tiempo, pero nunca es para siempre. En determinado momento, en una de las tantas escaramuzas con machos jóvenes o merodeadores de su manada, perderá su hegemonía. Derrotado, deberá alejarse y encarar una nueva manera de sobrevivir. Sabrá, entonces, que ya no tiene el porte de “retador” de antaño y deberá aprender a vivir de las oportunidades que brinda la naturaleza. Siempre que mantenga el optimismo, seguridad en si mismo y fortaleza necesaria para aprovecharlas. De lo contrario, su final es previsible.

Comprendiendo la nueva etapa

Su actual esposa, pareja, relación o amante se ve sometida a constantes presiones y tentaciones por otros varones que ven en ella atractivos que quizás usted ha dejado de considerar. Es algo lógico en una etapa de su vida en que los sueños postergados, fantasías y también el deseo de superación personal hacen eclosión con fuerza inusitada. Esas inquietudes, y cierto desencanto, les lleva a replantearse su vida y estado de felicidad alcanzado a cada momento. Tras su aparente normalidad se sienten incompletas, inseguras, insatisfechas y vulnerables. Es el momento en que otros machos alfa olfatean esa debilidad, y hasta quizás, una cierta predisposición de ella.

Derrumbando el pasado

Luego de este baño de realidad, ¿siente que su vida se derrumba? ¡Anímese! Usted también está ingresando en una etapa de su vida muy interesante. Puede, y debe, convertirse en el mejor amante jamás visto sobre el planeta. Puede ser el mejor y más codiciado amante que su esposa, pareja, relación o amante haya tenido jamás, si es que usted pretende retener a esa mujer a su lado. En cambio, si el vínculo se ha dañado y es irreparable, usted deberá convertirse en el mejor amante de las futuras ex parejas que vendrán.

Un buen amante super 50

(super, según la Real Academia Española significa “por encima de” y también “preeminencia” o “excelencia”)

¿Qué significa ser un buen amante? Nada de lo que imagina. Quizás, considere que deberá transformarse en un acometedor serial de proezas sexuales que harían palidecer a los personajes de los bajorrelieves hindúes y asiáticos. Incluso, puede que evalúe que luego de lo suyo la obra del Marqués de Sade será considerada literatura infantil. Pero es un error, nada de eso es posible y usted bien lo sabe. Es más, siente un terrible miedo a que todo su denuedo no alcance siquiera a anotar una rayita en la pizarra. (homenaje a “Histoire de ma vie” de Giácomo Casanova).

Entonces, ¿qué es ser un buen amante super 50? Creo que debe ser un hombre seguro de si mismo, de sus posibilidades y conocedor de sus limitaciones. Un hombre, que no escatima expresar sus sentimientos y deseos a la mujer que le atrae, aún cuando eso signifique quedar expuesto y vulnerable. Recuerde que los “te quiero”, “te amo”, “te necesito”, “me gustas”, entre tantas otras expresiones de su sentir, tienen fecha de vencimiento y si no se consumen se echan a perder.

Un buen amante S50 debería ser un hombre que acaricia, mira con amor y siente orgullo de la mujer que toma de la cintura y camina a su lado. Hombres a los que no todo les da lo mismo y que si tiene urgencias, lógicas, sabrá dedicárselas a la mujer adecuada. Hombres que no se guardan nada en la intimidad, exhaustos pero felices de haber entregado lo mejor de si mismos. (homenaje al Sargento Cabral). Hombres que intentan agradar a la mujer destino de sus denuedos y conquistar su pasión cada día.

También, son aquellos hombres que no vacilan en decir adiós cuando esa mujer que está a su lado dejó de ser interesante y aporta poco o nada en su vida. No es decir adiós por despecho o desprecio, sino por que la vida futura de ella es tan importante como la suya propia y ambas se respetan. Hombres que entienden que al andar por la vida se suman afectos y pasiones durante un techo del camino. Luego, cuando ya no existe la misma intensidad del vínculo, se desprenden de su vida para continuar cada uno en su búsqueda y camino.

Usted dirá, ¡pero eso es un trabajo extraordinario y sin descanso! Cierto, mire el documental del león derrotado. Si no afila sus artes no caza, no come y se muere (o lo comen). En cambio, si se sobrepone con hidalguía a la derrota, sabrá rondar otras manadas esperando su oportunidad de hembra. La vida, es un trabajo de toda la vida. De usted depende hacerla atractiva o solo transcurrir. (homenaje a Eladia Blázquez).

separador2

Fotografía gentileza de Photl.com¿Pareja o relación?

Hemos visto que una relación de pareja es un vínculo básico enriquecido por las ganas, sentimientos y deseos de cada uno de los integrantes. También, que las diferentes dinámicas sentimentales podrían afectar esa conjunción de sentimientos. Pero surgen más interrogantes, preguntas sencillas de respuestas no tanto. ¿Qué tiempo debe perdurar una pareja? ¿Los integrantes de la pareja deben abandonar el estilo de vida previo? Y la principal, ¿es necesario conformar una pareja?

En el transcurso de estos artículos hemos visto que se alternan los términos “pareja” y “relación” como si fueran sinónimos de una misma situación. Creemos que tendrían una interesante diferenciación. Según la RAE, relación corresponde a “conexión, correspondencia, trato, comunicación de alguien con otra persona”. Y también lo aplica como “trato de carácter amoroso”. Se me ocurre que “relación” tiene definiciones más cálidas que “pareja”. Además, creo que define de manera más perfecta el vínculo amoroso entre dos personas. Las rigideces de las interpretaciones de “pareja” creo que la han ido anclando en el pasado para representar una estructura sentimental que ya no tiene función ni sentido para sectores cada vez más amplios de la sociedad.

El término “relación” nos habla de eso, de una relación que puede contener tantos matices como personas se integren en vínculos amorosos. No tiene objetivos predefinidos, nos habla de un transcurso y no de una estructura. Nos habla de algo en movimiento y formación constante. En lo personal, me inclino por utilizar “relación” para definir esos sentimientos y actitudes que les ocurren a mujeres y hombres cuando comparten un vínculo amoroso.

Dinámicas sentimentalesFoto gentileza Photl.com

Ya hemos visto en el artículo anterior que la definición de pareja corresponde a dos personas con alguna correlación entre ellas. Dicho de esta manera, parece algo frío e impersonal pero es lo que surge del diccionario. Sin dudas que la relación entre una mujer y un hombre, aunque existen otras variantes de género, son mucho más ricas e intensas que una simple correlación. En una relación sentimental se ponen en juego emociones muy poderosas como los impulsos sexuales y sentimientos amorosos complementados de cariño, dulzura, afecto, pasión y esa sensación inigualable de sentirse bien con el otro.

Impulsos y sentimientos

Los impulsos y sentimientos que afloran en una relación de pareja son comunes, mutuos y compartidos pero debe saberse que afloran en intensidades diferentes. La conjunción de intensidades es algo esporádico, ocasional o eventual en la vida de las personas y suele denominarse amor compartido. Entiendo que esas diferentes dinámicas sentimentales, entre la mujer y el hombre, podrían generar la inquietud de parte de quien pone mayor énfasis en la relación, de no ser correspondida/o.

Esa inseguridad emotiva podría desencadenar inquietudes, temores y hasta reproches, echando a perder una relación incipiente y prometedora. Quizás comprender y comprendernos en nuestras debilidades podría ayudarnos a superar esos desfases emotivos.

Sentimental Man - Walter RaymondEl significado de pareja

Usted seguramente tiene un concepto formado sobre que significa la expresión “pareja”. Sin embargo, en el transcurso de su vida sentimental se habrá encontrado con personas que no comparten su punto de vista e interpretan de manera diferente su significado. Creemos que el origen de tantas historias de desavenencias sentimentales, desengaños y supuestas traiciones emocionales podría estar en que cada persona entiende de manera particular su significado y trata de imponerlo como la única interpretación a los demás.

Tú dices, yo digo

La necesidad de expresar de manera clara y concisa nuestro sentir, hace que muchas veces simplifiquemos conceptos y utilicemos expresiones que podrían tener interpretaciones diferentes a nuestra intencionalidad. Uno de esos casos es la expresión “pareja”. Una gran parte de las personas utiliza la palabra “pareja” para representar un estado de correspondencia sentimental entre dos personas. Hasta ahí sería correcto, pero enseguida agregan diversos componentes que consideran indispensables en esa relación; amor, ligazón, convivencia, pertenencia, dedicación y más cosas según sea la historia afectiva de cada persona. Quizás, una parte de los conflictos de parejas se deban a esas incorporaciones incorrectas. Es entonces, que como punto de partida para poder hablar de las relaciones de “parejas” en Sentimental Man debemos definir su significado.

Abrevando de las fuentes

La Real Academia Española (RAE), define a la palabra “pareja” como proveniente del latín paricŭlus, de par y paris, de igual. Sus distintas acepciones indican que expresa “igual o semejante” y “conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sí alguna correlación o semejanza, y especialmente el formado por hombre y mujer”. Entonces, podríamos definir que el término pareja representa a dos personas que tienen alguna correlación entre ellas. ¿Comparten este concepto? Hago notar que nada se dice allí sobre qué tipo de correlación. Por lo tanto, todos los aditamentos que detallamos antes, serían expresiones de deseos correspondientes a la historia y necesidades sentimentales de quienes los expresan.  Exagerando, podríamos decir que los conflictos de pareja se originarían en la falta de consulta al diccionario.

Hombres frente a la menopausia

Fotograma de la película El Silencio de Ingmar Bergman

Fotograma de la película El Silencio de Ingmar Bergman

¿Qué siente y cómo se siente un hombre + 50? En general, el tratamiento desde los medios de comunicación de las vivencias, sentimientos y emociones en esta etapa de la vida tienen la fuerte impronta de la mirada femenina. Los temas masculinos suelen ser tratados en función de las necesidades femeninas y no desde el punto de vista de los hombres.

El artículo completo en Viva Fifty, acceda pulsando sobre este logo

El artículo completo en Viva Fifty, acceda pulsando sobre este logo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s