Nuevos cuerpos en esqueletos antiguos

tumblr_nueygfuUxd1uf1qb7o1_500Una nueva civilización está emergiendo en nuestras vidas, y hombres ciegos están intentando en todas partes sofocarla. Esta nueva civilización trae consigo nuevos estilos familiares; formas distintas de trabajar, amar y vivir”.

Con estas palabras comenzaba Alvin Toffler su memorable obra “La Tercera Ola”, publicada en 1980. Nos permitió percibir los movimientos de cambio en la sociedad. Movimientos que entonces resultaban difíciles de percibir y comprender en su totalidad e importancia. Muchos la leyeron, fue best-seller durante meses, pero una cosa es leer y otra comprender. Aún más distinto resulta comprender y luego actuar en consecuencia. Creo que si las personas instruidas actuaran de acuerdo a los valores que dicen haber recibido y asimilado no viviríamos de manera tan desorientada, agobiante e injusta.

Según pasan los años

Es muy común que al intentar analizar las relaciones sentimentales se cometa el error de tamizarlas desde nuestro actual rango de edad. Es así que podemos escuchar a señoras pontificando que la juventud está perdida o que ella, a esa edad no hacía esas cosas. También a veinteañeras que se ríen y desprecian los impedimentos que bloquean a los mayores de su edad. Se suman los cuarentones que consideran a su punto de vista como lo más excelso y magníficamente universal. Cuerpos nuevos en esqueletos antiguos, hace alusión al error de aceptar e incorporar selectos fragmentos de la modernidad a los antiguos andamiajes sentimentales. El resultado es algo bastante similar al Frankenstein de Mary Shelley, un ser condenado a vivir el eterno dolor de no tener identidad ni certezas, solo justificaciones.

Antes de continuar desarrollando el tema invito a leer, para una mejor comprensión de mis desvaríos, el artículo “La falacia de la infidelidad”. Si no quieren, no hay problema, pueden hacerlo después o nunca, es optativo. Pero si lo hacen sentirán que ingresan a mundo nuevo, confuso, envolvente y seductor.

El gran despropósito

Luego de leer “La falacia de la infidelidad” resulta casi pavoroso escuchar o leer a personas exigiendo fidelidad. No existe fundamento alguno para tamaño despropósito y sin embargo el coro repite la letanía como sapos en la laguna. Quien exige con tanta vehemencia fidelidad es porque se siente inseguro/a y quizás le queme por dentro el deseo de ser infiel. Necesita la excusa perfecta porque es cobarde en eso de sentir. Tampoco puede pedirse honestidad, algo más apropiado según vimos en ese texto, porque la honestidad no se pide. La honestidad en una relación sentimental surge naturalmente como un beso, una caricia o un abrazo. Surge de estar bien con otra persona. De no tener necesidades emotivas, afectivas y sexuales insatisfechas y que las mismas se sacian con esa persona. De disfrutar en plenitud con esa otra persona todo contacto, toda oportunidad percibiéndola confluencia de sus sentidos. Surge de no imponer, sino de merecer. Es enorme la cantidad de energías que se dilapidan pretendiendo envasar sentimientos. Es monumental el esfuerzo que se realiza para imponer algo sin asidero ni futuro. No se gaste, es inútil y usted bien lo sabe.

Entonces, ¿nada es para siempre?

Acostúmbrese. Nada es para siempre. Todos los cambios sociales se dan de manera lenta y casi imperceptibles hasta que eclosionan como imparables. Estamos en un momento crucial e incómodo del entrechocar de olas, tal la buena definición de Alvin Toffler. Se están dando nuevas formas de relacionarse y en ello hay mucho de reconocimiento interior y exploración exterior. Cada vez más personas se esfuerzan por hacer lo que sienten y no lo que supuestamente deberían. Andamos a tientas en los sentimientos. En esa oscuridad buscamos interpretar a través de nuestros sentidos y no encasillar en estructuras. Nos interesamos, cada vez más, en percibir que siente el otro, ¿se entiende? Es un cambio cualitativo. Tratamos de encontrar confluencias y no estructuras sentimentales. Durante siglos el paradigma de la mujer era la de caderas fuertes y tetas grandes, algo que aseguraba la supervivencia de la descendencia. No importaba lo que pensaba ella, si era fea o si tenía el vello demasiado crecido bajo la nariz. Lo esencial era visible a los ojos. Por su parte, ellas buscaban a hombres que aportaran fortaleza y seguridad. Si faltaban dientes, pelo, cojeaba o era una caricatura animal no importaba. Lo esencial estaba en los bienes que daban seguridad. Hoy se pretende disfrutar los días con alguien. Eso es darle calidad a nuestros días. Si tiene las tetas chiquitas y caderas de perro galgo a nadie le importa. Si el tipo es inteligente y sabe estar con ella que puede importar que no tenga un peso (pero que trabaje). Son cambios cualitativos. Lo esencial ahora si es invisible a los ojos.

tumblr_o201swzCel1v2jl6to1_500Modernas desencadenadas

Decíamos al principio que el Frankenstein de Mary Shelley, era un ser condenado a vivir el eterno dolor de no tener identidad ni certezas, solo justificaciones. También que las costumbres y usos de la sociedad deberían verse desde una óptica más amplia que la de nuestra limitada edad. Las mujeres y hombres +50 y -70, que es el rango de edades de gente como uno, intentan hacer pie en lo sentimental pero cometiendo la torpeza de mantenerse fuertemente anclados al pasado. Las mujeres (creo que para los hombres debe ser similar) tratan de reeditar sus años gloriosos de los 30 a 40. Una amorosa pareja estable, fidelidad, devoción, pertenencia y otros etcéteras que no me atrevo a pronunciar. Le agregan el aditamento de muchos de sus sueños y anhelos que no se sabe si pudieron cumplir o no. Por ejemplo, viajar a países exóticos de manera habitual, salidas refulgentes, festejos y estilos de vida vistos en las revista de arquitectura. Está muy bien que así sea. El error radica en armar toda esa estructura y luego intentar meter a un tipo adentro. Además, él debe ajustarse al envase y sonreír. Imposible.

Enter o Esc, esa es la cuestión

La mayoría carece de los permisos interiores para vivir sus años en libertad y plenitud. No les interesa la plenitud de relacionarse con ese alguien que le provoca cosas en la cabeza, el vientre y más allá también. Pero si por ahí hay suerte, lo malogran al tratar de envasarlo. La evolución personal de cada uno es diferente y la fricción en la dinámica de las relaciones humanas culmina por hacer fallar o estallar en pedazos lo iniciado. Se privilegia el contexto olvidando que lo interior es constante y el contexto demasiado cambiante. Señora, le estoy diciendo que arroje lo más lejos posible la chancleta. Acepte que nada es para siempre y que todo tiene principio y final. Que lo lindo de esta etapa de la vida es sentirse bien con alguien por años, semanas o días, eso no importa. Esa plenitud se logra sin envases ni estructuras desgastadas, mucho menos por un período de tiempo establecido de antemano. Déjese llevar, fluya, sienta y disfrute. Si le gusta alguien, dígaselo.Invítelo a tomar el té con masitas y mañana al mediodía recuérdele que se abrigue al salir. Disfrute con esa persona hasta que sientan que ya no es la misma intensidad. Entonces, despídanse con una sonrisa y salga a la calle soltándose el pelo. Ya sé que usted no lo hace porque lo que puedan pensar de sus sucesivos cambios de relación. Sepa que piensan lo mismo de usted al desechar tantos caballeros que no encajan en su envase. La diferencia está en que usted no disfruta a pleno de ese devenir. Con todo respeto, señora, déjese de joder.

tumblr_o23xcvB2zr1v2jl6to1_500

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s